Menorca es una isla grandiosa, no por su extensión, sino por su gran diversidad de paisajes mediterráneos, en los que conviven tradiciones milenarias con las últimas innovaciones. Sorprende su naturaleza intacta con campos verdes separados por kilométricos muros de piedra creados por la mano del hombre, grandes masas boscosas y zonas húmedas donde se puede encontrar una gran variedad de flora y fauna con muchas especies autóctonas.
Los visitantes - niños, adultos, parejas, familias o grupos - pueden disfrutar de las playas de ensueño, pequeñas calas entre altos acantilados, un sendero que rodea toda la isla (Camí de Cavalls), de las curiosas fiestas patronales, de la rica gastronomía local y del interesante patrimonio histórico.
Existe una gran oferta cultural (conciertos, exposiciones, visitas guiadas por los centros históricos, fiestas patronales) y tantas actividades de ocio que la estancia nunca es suficientemente larga.